Leelo, disfrútalo o critícalo. Libertad de expresión en cada momento.
lunes, 25 de julio de 2011
Sentado al sol admiraba aquella verde pradera, el sol golpeaba mi cabeza y mis manos sujetaban rico elixir dorado. Sentado en el borde de aquel acantilado observaba moribundo el poner del sol, observaba con melancolía la salida de la luna. Esperaba atónito y callado el más bello enrojecer del cielo, el más bello paisaje de luz y sombra. Sombra yo, luz tú, luz mi pensamiento que era la única antorcha con la que pensaba adentrarme en la penumbra de la medianoche. Como compañía cernía a mi lado un vidrio amarillento y vacío. Como escudo nada, como estandarte un calada de humo denso que me transportara si el peligro me venía a por mi alma. Como arma, mi palabra y como situación el mas bello poner dorado.
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