viernes, 12 de agosto de 2011

Llamada de sangre.

El cielo nublado y ventoso advertía a los humanos de la cacería que ocurriría esa noche. La llamada sangrienta y silenciosa de la luna hacía que mi cuerpo se convirtiese lentamente en lo único que temí siempre. Ahora no soy mas que un apestoso licántropo y mato gente sin compasión ni motivo. El correr de la sangre de esas inocentes personas es la gasolina que promueve mi más vil banquete. Nada puedo hacer cuando la luna aparece y mi mente desaparece, mi cuerpo se transforma y mi sed de sangre alcanza niveles desorvitados. Solo falta unos segundos para mi transformación y esta carta la dejo con motivo de mis disculpas y mi perdón. Si habeís leido esto es que ya no tengo cura, mi corazón desaparecerá en unos minutos y yo no seré mas que un maldito asesino con aspecto de lobo. Si me ven, por favor, Mátenme.

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