jueves, 29 de septiembre de 2011

Bonito recuerdo otoñal..

Arduo recinto otoñal, preciosos cantos de pájaros del lugar, hojas mustias que caían divagando con el roce del viento y verde cesped en sus pies. Allí hallábase tranquilo y anonadado un joven de rizados cabellos y complexión fuerte. Agarraba un viejo colgante élfico de cuero y esmeraldas piedras. Llevaba una bonita camisa de cuadros negros y blancos, calzaba unas finas sandalias de cuero  y elegantes gafas negras. Su cuerpo encorvado y fresco descansaba en aquel rico césped. Tenía el móvil en altavoz y se escuchaba una rica melodía indie. Melódicas letras y bonitos solos de guitarra acústica. Sonrisa dibujada en su rostro y calamitosas expresiones de felicidad.

Momentos después se acercaba a su persona una elegante y guapa muchacha de cabellos morenos y esculturado cuerpo. Gran sonrisa y elegante ropa informal. Sin que el chico la viera, agarró su mano y besó sus labios mientras que el rostro del fornido chico comenzaba a deslumbrar aquel bello lugar.
Seguido de un fuerte abrazo ambos fundieron su amor y disfrutaron el momento como si fuese el fin de sus vidas. Apollando su fino rostro en el marcado pecho del muchacho, la chica acariciaba su cuerpo y sentía el gran amor que se respiraba en el ambiente. Sacó de su mochila una gran cámara negra de aspecto profesional y sin más dilación le propuso a su media naranja una bonita foto para recordar aquel momento. Risueños rostros, poses naturales y buena temperatura de tarde otoñal que quedaba completando con un buen encuadre y una ligera desaturación en sus colores. En la foto podíamos observar como la chica dejaba caer su cuerpo en el pecho del encantador muchacho mientras que el muchacho se dejaba caer ligeramente mientras posaba sus manos en el cesped. Bonito contraste el ofrecido por la colorida camiseta de la chica y la repetitiva camiseta de su acompañante. Un bonito instante plasmado para siempre.

Aún ahora recuerdo aquel instante, todavía puedo transportar mi alma en el tiempo para sentir aquellas caricias, para notar el amor que envolvía mi cuerpo. Hay momentos que no deberían de acabar nunca, momentos que pudieramos guardar en frascos de cristal y disfrutar con cada apertura del recipiente. Yo guardaría aquel momento para siempre, para poder disfrutarlo cada noche de mi vida. Mi único consuelo es que ella aún sigue a mi lado, quizás estas sean mis últimas palabras de vida, pero me reconforta saber que escribo esto sintiendoo el latir de su corazón en mi pecho, saber que si mi último suspiro expira en unas horas, será su corazón el que lo convierta en un bonito recuerdo. Larga vida la que disfruté a su lado, profundos momentos los que viví y rico amor que se cerró en aquella tarde de otoño en la cual su corazón me fue entregado. Ahora en forma de palabras os entrego mi recuerdo pero no su corazón que me lo llevo del mundo material como mi propio fraquito, delicado y de cristal. Para cada noche que no pase a su lado, poder recordar su calor y su amor. Viendo que mi vida llega a su fin, doy gracias al destino por conocer tan bella persona, por hacerme tan placentero como el más perfecto círculo.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Sísmica natural

Cálidos berridos sísmicos vibraban en mis pies. Sentado en el suelo con la mirada perdida y mis manos apoyadas en la calida arena de playa sentía como la actividad volcánica se cernía en mis alrededores. Dejándose caer mi espalda en el cálido paisaje disfrutaba cada temblor como el más placentero masaje. El vibrar de las piedras entre sí componían una rica música que yo seguía con el mover de mis dedos. Pájaros e insectos se movía como si fuese el final mientras yo, allí sentado, solo esperaba que aquello durara más y más. Mis pupilas dilatadas cual efecto de una droga reflejaban mi estado de éxtasis y felicidad. La soledad de aquel paraje no era mas que una recompensa por una vida muy dura.

Según los expertos del lugar, la vida en mi isla estaba cerca a su fin. Pero yo seguiría allí en el único lugar donde mis penas expiraban, mis dudas se perdían y mis sentimientos se expandían en la inmensidad del océano. Notaba en mi corazón como las pulsaciones se aceleraban con cada movimiento terráqueo, como mi ser predecía que le quedaba poco tiempo de vida.

Veo el fin, está muy cerca, pero aquí seguiré para convertirme en polvo, para ser de nuevo lo que la madre naturaleza quiera que sea. Yo no replicaré mi nuevo cuerpo, ni desearé vivir de nuevo. Cada uno tiene una vida, mejor o peor de lo deseado, pero la tiene. Eso de tener una vida es un gran premio que no sabemos apreciar, el poder amar, el poder ver, el poder sentir, el poder ser. No desees lo que no tienes, o lo que no podrás tener, lo que se no ha otorgado llegará a nosotros sin más. Acepta la realidad, vive tu vida y sobre todo, sé tu mismo, no otro. Deja a los sueños en su lugar.

Agua celestial

Buscar inalcanzables universos en el mar de la inmesidad
Sentir todo sentimiento que te haga emocionar
Salir de tu agujero, ver el sol y caminar
Buenos momentos que recordar, con un solo pasar

Horas a su lado y mucho amor que dar
Besos arriesgados para el suicidio emocional
Caricias congeladas en la memoria de aquel bar
Sonrisas encerradas en tu mente y nada más

Versos de un poeta que no puede volar
Abrazos de amargura con sabor sentimental
Paseos a solas solo para pensar
Atentos todos a esa estrella fugaz

Camino de sombras alumbrado por un bar
Sentimientos ahogados en alcohol estelar
Líquido prohibido en botellas de cristal
Y llantos de sirenas clamando por el mar

Viejo marinero en la puerta del hostal
Cuenta sus viajes a los niños del lugar
Atónitos todos no se oye ni su supirar
Esperan atentos la salida de su héroe al mar

Historias que un día fueron y otras que tal vez serán
Todos esperamos el salir del sol y empezar a caminar