domingo, 8 de mayo de 2011

Fénix, vuela...

Adiós le dijo en el momento en el cual sus miradas se cruzaron como el más certero fuego, cálidas, directas y con ganas de arder. Esas miradas que se dijeron todo lo que sentían sin el más minucioso sonido. Cuantas palabras mudas inundaban esa atmósfera repleta de amor y sinceridad, esa mirada atravesó el mudo momento para conectar esos dos corazones que sabían que tenían delante a su nuevo mundo.

Desde aquel momento ella espera su llamada, ella espera una nueva palabra muda que hiciera la luz en sus ojos, esos ojos que andan apagados desde aquel silencio que sonó como la más bella partitura interpretada por el mejor pianista. Sus lágrimas sabían a melancolía, sus suspiros olían a necesidad y su cara reflejaba ese corazón roto a la espera de su resurrección. Pero ella cada noche asomada a su ventana creía en un futuro con él, sabía que algún día su quemado corazón renacería como el más bello fénix para volar por el más alto cielo y ser el más esculturado ave en la faz de la tierra, para que ambas miradas que un día quemaron el mundo hoy llenen de amor esos apagados corazones que aún no tienen dueño.

Hoy es el día en el cual esas dos miradas han vuelto a entrelazarse volviendo a ser uno. Ese sueño que cada noche ella soñaba se ha hecho realidad, ese momento que esperaba con anhelo es realidad. Cada lágrima derramada han dado su fruto y cada suspiros hoy sabe a realidad. Si te falta esa llama que alumbre tu corazón no dudes en abrir la ventana y dejar volar tu más bello suspiro, pues puede que hoy sea tu fénix aquel que vuele el cielo haciéndole saber a todos que tu corazón vuelve a funcionar...

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